Embarazos
de alto riesgo
Se puede definir
un embarazo de alto riesgo como aquel en el que la mamá o el bebé presentan
alguna alteración que tiene el potencial de poner en peligro la vida
de ella, de él o la de ambos.
Las
alteraciones pueden estar presentes en la mamá antes
de que se embarace, o bien, se pueden llegar a desarrollar en el
transcurso de un embarazo
que se consideraba normal.
El
Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG, por sus siglas
en inglés) contempla dos modalidades para que un ginecólogo pueda establecer
si la futura mamá presenta o no un embarazo de alto riesgo.
La
primera es la identificación del riesgo al inicio del embarazo. Ésta
se realiza al momento de la primera
consulta a la que acude la mamá para el control de su embarazo,
en la cual, el ginecólogo realiza preguntas muy específicas que están
encaminadas a poner de manifiesto aquellas condiciones en la mamá que
hacen de su embarazo uno de alto riesgo. Así mismo, el doctor realiza
un examen físico muy completo con la misma finalidad.
Las
condiciones de riesgo pueden ser de tres tipos:
1.
Médicas, esto es, algunas enfermedades que tenga o haya tenido la
mamá.
2.
Obstétricas, que se refieren a las complicaciones de embarazos previos.
3.
De la exploración física o de las pruebas de laboratorio, en esta
situación la mamá se siente bien y sólo el examen físico detallado
que realiza el ginecólogo o los análisis que él ha solicitado revelan
alguna alteración.
La
otra modalidad que establece la ACOG es la identificación del riesgo
en el transcurso del embarazo. La mamá al principio de su embarazo no
tiene ningún problema, pero conforme avanza se pueden llegar a presentar
alteraciones que lo convierten en uno de alto riesgo. Para que el doctor
pueda detectar estas alteraciones es muy importante que la mamá acuda
a todas las citas que su doctor ha contemplado.
Estas
citas conforman lo que se conoce como el control prenatal. La periodicidad
de cada una de ellas tiene la finalidad de detectar a tiempo las condiciones
que pueden convertir un embarazo normal en uno de alto riesgo. Aquí
también se incluye la realización de los estudios
que el doctor considera necesarios para la vigilancia adecuada del embarazo
(exámenes de sangre, cultivos, ultrasonidos, etcétera).