Amenaza
de parto pretérmino
La
amenaza de parto pretérmino se define como contracciones uterinas
con la capacidad de dilatar el cuello de la matriz y dar inicio a un
trabajo de parto antes de las 37 semanas de embarazo.
El
riesgo principal de la amenaza de parto pretérmino es el nacimiento
de un bebé prematuro
que al no haber completado la maduración de todos sus órganos
no puede adaptarse con éxito a la vida fuera de su madre.
Si
bien la matriz puede experimentar contracciones a lo largo de todo el
embarazo en forma aislada, no es normal que éstas sean percibidas
por la futura mamá en una forma regular y más intensa,
aproximadamente seis o más en el lapso de una hora. En ocasiones
se pueden acompañar de alguno de los siguientes síntomas:
- Sensación
de pesantez en la pelvis.
- Reflejo del dolor
hacia la cintura.
- Expulsión
del tapón de moco o de secreciones sanguinolentas a través
de la vagina.
Después
de las 20 semanas de embarazo toda mamá debe estar muy pendiente
de cualquiera de estos síntomas y avisar de inmediato a su doctor
en caso de que se presenten. Lo más seguro es que el doctor quiera
hacer una revisión para determinar si las contracciones han producido
cambios en la forma normal del cuello de la matriz. Antes de que la
mamá se presente en el consultorio o en el hospital, el doctor
puede haber indicado un tratamiento encaminado a que éstas contracciones
cedan.
Una
vez que el doctor revise a la mamá podrá determinar si
el cuello de la matriz ha sufrido cambios y cuál es la intensidad
de los mismos. La gran mayoría de las veces las madres acuden
al médico antes de que el cuello de la matriz presente dilatación,
esto es, a tiempo de que las contracciones puedan detenerse mediante
una diversidad de tratamientos y evitando el nacimiento de un bebé
prematuro.
El
principal tratamiento es el reposo en cama, éste permite que
la matriz reciba una irrigación sanguínea más adecuada
con lo cual tienden a desaparecer las contracciones. Se recomienda también
que la mamá esté bien hidratada, tomando cuando menos
dos litros de agua al día.
Si
estas medidas no fuesen suficientes, el doctor optará por iniciar
tratamiento a base de medicamentos indicados para quitar las contracciones.
Los medicamentos que se utilizan con este fin son muchos y cada doctor
indicará a su paciente el más adecuado para ella, la dosis
y el tiempo que deberá consumirlos.
La
gran mayoría de la veces el tratamiento también se puede
llevar a cabo en forma ambulatoria, esto es, en casa. Afortunadamente,
las veces que se requiere tratar a la mamá internándola
en un hospital para dar un manejo más intensivo son menos frecuentes
y esto casi siempre se realiza cuando se espera en breve el nacimiento
del bebé.
Habrá
ocasiones en que episodios repetidos de contracciones prematuras hagan
pensar al doctor que el riesgo de un nacimiento prematuro es alto. En
otras, la madre se presentará con cambios en el cuello de la
matriz que puedan condicionar el nacimiento del bebé a corto
plazo. En estas circunstancias el doctor podrá administrarle
un medicamento que ayuda a que se adelante la maduración del
pulmón del bebé y disminuya el riesgo de que él
desarrolle la enfermedad llamada membrana hialina que le impide respirar
normalmente requiriendo la ayuda de un ventilador artificial. (Ver:
Complicaciones frecuentes
en los bebés prematuros).
Existen
ciertas circunstancias que hacen a una mujer más propensa a presentar
contracciones antes de tiempo. Entre éstas se encuentran: las
infecciones urinarias
o vaginales, el embarazo
múltiple, el tabaquismo,
el incremento en la
cantidad de líquido amniótico, el trabajo físico
excesivo y la historia de partos prematuros.