Estableciendo
límites
¿Cómo
empezar a poner límites a un bebé sin que deje de sentirse
querido? La respuesta es muy clara: ser consistente, coherente y muy
afectivo.
Los primeros límites
empiezan a establecerse a las pocas semanas de nacido, y es con la alimentación
ya que ese será el primer gran ordenador. Al principio se establece
una rutina de libre demanda pero después, cuando sientas que
ya es necesario empezar a dar una estructura (dos meses por ejemplo),
puedes ir espaciando el alimento a no dárselo antes de dos horas.
Entretenerlo, darle té y esperar a que se cumpla ese plazo. Poco
a poco verás que el límite no es sólo por tu comodidad,
sino que el bebé come mejor y descansa al tener esa sensación
de saciedad.
El segundo ordenador
es el sueño, el recién nacido no puede distinguir el día
de la noche. Se rige por ciclos de hambre e incomodidad, pero poco a
poco tienes que ir eliminando la interacción nocturna. Establece
una rutina de baño, pijama, merienda y a dormir, y trata de mantenerla
en la medida de lo posible. De esa manera el pequeño ya empieza
a asociar mensajes y a predecir los eventos: "ya me bañaron,
se acerca mi hora de dormir".
Las semanas pasan
rápidamente y ya pronto estará listo para salir de paseo
en el coche y utilizar el asiento de bebé. Al establecer límites
no lo dejas decidir si va en su sillita o si prefiere ir en los brazos
de alguien. Es por su seguridad
que debe utilizar la sillita y no hay negociación al respecto.
Recuerda que la claridad del mensaje conlleva sencillez de aplicación
y por ende menos conflicto. Tienes que ser coherente y no dejarte guiar
por tu estado de ánimo. Si estás muy feliz: "bueno,
está bien, pásate a mi cama", pero si estás
enojada o cansada: "de ninguna manera, tú tienes tu cama".
Existen casos de
niños que todo lo piden llorando o que no saben estar solos.
En el primer caso debes explicarle, aunque sea muy pequeño, que
así no se obtienen las cosas, no ignorarlo pero sí dejar
claro que ese no es el camino.
En
cuanto a darle independencia, muchas veces es culpa de los padres el
que un niño no sepa estar solo porque constantemente interrumpen
sus ratos de tranquilidad en la cuna, de observación o tranquilidad.
Se despierta y en seguida lo sacan, inclusive antes de que lo pida o
se dejan llevar por la emoción de la estimulación temprana
y quieren aplicar cada minuto del día para ello. Poco a poco
tienen que irle dando independencia y la seguridad de que nada va a
pasarle aunque no estén con él todo el tiempo. Es un proceso
largo que empieza en casa y termina con la entrada al colegio.
Establecer
límites es más sencillo de lo que pudiera parecer,
sin embargo, como todo tiene algunos requisitos.