Tipos
de objetos de transición
Por lo general los
niños se apegan a dos tipos de objetos: los que pueden abrazar
o sentir como osos, mantas, etcétera y los que pueden chupar
o succionar. La succión tranquiliza a los niños desde
el vientre materno, al mismo tiempo que representa un reflejo de supervivencia.
El lograr encontrarse la mano con la boca para tranquilizarse representa
una madurez neurológica y una habilidad personal para autocontenerse.
Cada bebé escoge diferentes formas para tranquilizarse; los que
prefieren la succión es probable que más tarde se apeguen
al dedo, a un chupón o a una mamila.
Si no deseas crear
un hábito con el chupón o la mamila, es importante que
lo retires alrededor de los nueve meses, después de esto, si
el niño demuestra necesitarlos, es importante que lo respetes
hasta que sea capaz de entender y renunciar solito a ellos.
Tanto en estos casos
como cuando se chupan el dedo para dormir, es recomendable que, cuando
aún son pequeños, los sustituyas suavemente por un objeto
con el que estás de acuerdo, como un muñeco. En la edad
más sensible para apegarse a algún objeto es importante
favorecer el gateo y otras actividades que mantengan las manos ocupadas
y que impidan que el niño se lleve el dedo a la boca.
¿Cuándo
preocuparse?
Mientras el hábito
de chuparse el dedo o el apego a algún objeto no consuma una
parte excesiva de la vida del niño, o se convierta en la forma
de alejarse de todas las presiones, no hay de qué preocuparse.